CONDICIONES PARTICULARES

 

 

En este capítulo el objetivo es poder desentrañar todo lo que pone o debe poner en le hoja de las Condiciones Particulares.

 

 

TOMADOR - ASEGURADO

 

El Señor/a Tomador es la persona que tiene las obligaciones legales derivadas de la firma del contrato del seguro. Su cometido es responsabilizarse de todo lo concerniente al dicho contrato desde el punto de vista del usuario. Es decir, si en una póliza hay dos responsables (la compañía y el asegurado), desde el punto de vista de usuario, quien responderá será el Tomador. Por tanto, él será quién pague la póliza, y a quién le pedirán cuentas si no pagamos o bien si intentamos engañar al seguro. Eso sí, queda exonerado de las responsabilidades que pueda tener el propietario si son personas diferentes.

 

En las condiciones particulares debe aparecer el nombre del Tomador, su dirección y su NIF. Normalmente también se pide el teléfono. Cualquier otro dato que solicite la compañía (desde la edad hasta la talla de zapato que calza) no es necesario; si lo piden será con la intención de, en otra ocasión, "venderle" otra cosa, ya que muchas veces una compañía de seguros también es un banco, ofrece seguros de vida, etc.

 

El Señor/a Propietario y asegurado es, como su propio nombre indica, el titular del bien, y este no es otro que el que aparece en la escritura pública de compra/venta. Es el verdadero protagonista de la póliza, porque es el que va a percibir las prestaciones del seguro.

 

En pólizas del hogar, además del propietario, también suelen estar cubiertos:

 

  • Su cónyuge o pareja estable (siempre que se pueda demostrar tal hecho).

  • Hijos de la pareja. Aunque hay compañías que ponen limitación en la edad, por ejemplo, los menores de 30 años.

  • Ascendientes que convivan y dependan económicamente del asegurado.

En algunas compañías, y en determinadas coberturas, también están cubiertos el personal doméstico que trabaje en la vivienda, u otras personas que convivan en ella.

 

Llegados a este punto, es normal querer saber el porqué de todas estas figuras alrededor de la póliza, más cuando en la mayoría de los casos es la misma persona quien compra la vivienda (propietario) y quien paga el seguro (el tomador). Pues simplemente porque aunque este sea el caso habitual o mayoritario no es la única opción. Y si no... veamos esta situación:

 

Ejemplo: Un padre compra una vivienda (propietario), y lo "entrega" a su hijo para que la utilice. Es claro que ni el tomador, ni el propietario son la misma persona.

 

 

VIVIENDA Y ENSERES

 

Si lo que se busca es hacer un seguro del hogar, es ineludible que en las Condiciones Particulares aparezca dicha vivienda, y en concreto, NUESTRA VIVIENDA. Por ello, los datos que deben constar son:

  • Dirección completa de su ubicación. Ciudad, calle, número, puerta, etc, etc.

  • Año de construcción (ya que la tarifa, algunas veces, va en función de este aspecto).

  • Metros cuadrados construidos.

  • Materiales de construcción (normal, de lujo, de madera), ya que la prima a pagar influye.

  • Uso de la vivienda: principal, secundaria...

  • Régimen: propiedad, multipropiedad, compartida, alquiler...

  • Medidas de seguridad: si dispone de alarma, puerta blindada, caja fuerte, etc, etc.

  • VALOR de la vivienda: valor de su reconstrucción de la vivienda. Debido a su importancia, lo hemos tratado en el continente.

  • VALOR de los enseres: valor de los muebles, sillas, etc. Debido a su importancia, lo hemos tratado en el contenido.

 

Con estos dos datos estará identificado perfectamente la vivienda, y son precisos TODOS, ya que en base a ellos, se calcula la prima a pagar.

 

Es decir, no es lo mismo una vivienda en Zaragoza que en Madrid, en casco urbano o en mitad del campo (por la incidencia en los robos), la que está construida con materiales de lujo o normales, la que tiene medidas de seguridad a la que no, etc, etc.

 

 

OBJETOS ESPECIALES

 

Es un uso común que en las viviendas existan objetos cuyo valor es mucho mayor que el intrínseco del material que están fabricados. Son los casos, por ejemplo, de joyas, cuadros, colecciones, dinero, cheques...

 

Es muy interesante ver qué tratamiento hay que dar a estos elementos respecto al seguro, y las compañías suelen especificarlos en las condiciones particulares, con su valor concreto, elegido por el usuario, y diferenciados en:

  • Joyas: en este epígrafe se encuadran los objetos de ornato, con oro, plata, piedras preciosas...

  • Objetos de valor: cuadros, colecciones, e incluso aparatos de sonido, video...

  • Dinero: aquí se incluye el dinero en efectivo que pueda disponer una familia normal en una vivienda, para el uso cotidiano. Así mismo, están incluidos los cheques, talones...

Por la importancia del mismo, lo hemos tratado en el capítulo del contenido.

 

 

COBERTURAS

 

Si el usuario acordó verbalmente con su compañía en contratar un seguro, este es el momento y lugar de especificarlo por escrito.

 

Por ejemplo, en caso de contratar un seguro "con todo cubierto", no cabe esperar que en la póliza ponga algo así como : "¡¡¡Felicidades!!!, ¡Tiene usted un seguro con todo cubierto!", porque eso no existe. Lo que sí existe realmente es una póliza con una acumulación de coberturas diferentes entre sí para que en mayor o menor medida, se puedan cubrir todas o casi todas las posibles contingencias.

 

Por ello, se podrán encontrar coberturas que se llaman:

 

Quien disponga de todas estas coberturas en su póliza, ¡felicidades!: Tiene un seguro "bastante completo", ¿o no?. Aquí está la incertidumbre, pues el alcance real de las coberturas irá en función de lo que ponga en la letra pequeña de cada una. 

 

Por ejemplo, aunque esté contratada la cobertura de inhabitabilidad, quizá la compañía no le ofrezca alojamiento mas allá de un mes. Es decir, que para saber lo que realmente cubre cada cobertura hay que ir a la letra pequeña de las Condiciones Generales.

 

Ni que decir tiene que, de todas las coberturas que se explican en el libro de Condiciones Generales, solo están aseguradas las coberturas que indican en las Condiciones Particulares. Así, si un usuario no tiene contratado, por ejemplo, la cobertura de robo, pues no es necesario que pierda el tiempo en leer en las Condiciones Generales la letra pequeña de esta cobertura, porque, simplemente, si le roban algo, el seguro no lo cubre.

 

Sobre las coberturas anteriormente enumeradas, en ALGUNAS de ellas PUEDE aparecer la cantidad máxima de dinero que la compañía indemnizará por los siniestros ocurridos con cargo a esa cobertura, por ejemplo:

 

Y decimos que PUEDE aparecer, porque las cantidades contratadas pueden ser elegidas entre varias opciones, y será el asegurado quién determinará la cantidad que desea en su póliza en particular.

 

 

FECHA DE ENTRADA EN VIGOR Y FINALIZACIÓN DEL SEGURO

 

En las Condiciones Particulares debe indicar la hora, día, mes y año de entrada en vigor del nuestro seguro. Y literalmente así, HORA, DIA, MES Y AÑO.

 

Normalmente, salvo casos esporádicos, la fecha de finalización es transcurrido un año, es decir, que el seguro finalizará a esa HORA, DÍA y MES, pero de un año mas tarde.

 

Todo el mundo entenderá la importancia de estos datos, puesto que dan la medida del tiempo en que se aplica la cobertura de la póliza: principio y final. O lo que es lo mismo, todos los siniestros ocurridos ANTES y DESPUÉS de dichas fechas no serán cubiertos por la compañía.

 

Observando la póliza, también aparece otra hora, día, mes y año: es la fecha en la cual se hace el seguro, es decir, en la cual el tomador y la compañía se ponen de acuerdo en la contratación del seguro.

 

Dicha fecha no tiene porqué coincidir con la entrada en vigor del seguro, ya que es posible hacer la póliza unos días ANTES de que entre en vigor, pero en cualquier caso lo que no va a tener es una fecha POSTERIOR. En ese caso se estaría asegurando un bien en un tiempo pasado, y eso NUNCA lo hacen las compañías (o si lo han llegado a hacer, con ello ha sido porque sea un cliente importantísimo con motivos más o menos oscuros). Y esto es así por pura lógica, y es que nadie va a pagar un seguro ya vencido, SALVO que tenga algún siniestro "pendiente" y se lo quiera ''endosar'' a la compañía.

 

 

REVALORIZACIÓN DEL BIEN

 

La vivienda, con el paso del tiempo, va aumentando su valor del continente, y así mismo, el valor del contenido (enseres si se compran a valor a nuevo).

 

Por ello, las compañías de seguros dan la opción al asegurado para  establecer qué porcentaje o incremento de los bienes quiere que tenga.

 

Existen varias fórmulas, como por ejemplo:

  • Un tanto por ciento fijo anual, p.e. un 2-3%

  • La subida que tenga el IPC anual.

Aunque a veces, el asegurado puede optar por la NO revalorización. No se lo aconsejamos, ya que la mayoría de las aseguradoras ponen como condición establecer un mínimo de revalorización para poder aplicar la regla de NO infraseguro.

 

Ejemplo: si el valor de reconstrucción de su vivienda es de 50.000 euros a día de hoy, probablemente dentro de 10 años será mucho mayor, porque el precio de los materiales y la mano de obra sube. Si no se aplica un incremento anual, dentro de 10 años usted seguirá teniendo derecho a esos 50.000 euros, y por tanto, probablemente, incurra en infraseguro.

 

 

FORMA DE PAGO

 

La norma general es pagar el seguro mediante transferencia bancaria a la cuenta corriente de la compañía de seguros. Para tal fin, puede que en la póliza aparezca el número de cuenta del usuario. En este caso, es muy interesante que, en cualquier caso, no aparezcan los 20 dígitos, ya que este tipo de información puede resultar peligrosa si cae en manos "incorrectas". Lo que sí es seguro es que la compañía hará firmar al tomador un papel aparte para dar conformidad del pago, es decir, para autorizar el cobro del recibo cuando la compañía de seguros vaya a ejecutarlo.

 

También existe la posibilidad del pago en metálico. Es práctica poco habitual, pero existe. Tiene tanta validez como una transferencia bancaria, pero en este caso, es más peligroso, y hay que tener en cuenta que:

  • Exigir un recibo, debidamente sellado y firmado.

  • No es aconsejable pagar la cantidad a un agente o corredor de seguros, para evitar problemas. Prácticamente todos los agentes o corredores son serios y respetuosos, pero también podemos encontrar alguno que se queda el dinero, y aunque parezca que la compañía lo ha cobrado (un agente pertenece a la compañía), pero la realidad es que no lo ha cobrado, pues no tiene constancia de ello.

 

Por último, y como aspecto también importante, en las condiciones particulares puede hacerse referencia a la forma de pago, es decir, si se va a pagar el seguro de una sola vez, o bien se va a fraccionar en varias cuotas.

 

Lo normal en los seguros del hogar es pagarlo de ''una sola vez'', ya que son cantidades pequeñas.

 

Al respecto cabe decir que legalmente, el seguro se paga por anticipado y que su duración (salvo casos excepcionales), es por un año. Por lo tanto, si las compañías ofrecen la posibilidad del pago en más de una vez, no lo hacen gratis, sino que repercuten -en la mayoría de las veces- unos intereses; realmente lo que hacen es darnos un préstamo para pagarlo en cuotas. De ahí que haciendo las cuentas, se compruebe que pagar de una sola vez, es más barato que hacerlo en varias veces.

 

Asimismo, las compañías son reacias a dividir el pago en varias veces, ya que son muchos los casos en los que una persona paga el primer recibo y al llegar el vencimiento del siguiente, se ha cambiado de compañía y lo devuelve. En tales casos, la compañía estará en el dilema de "enfrentarse" con el asegurado y cobrarlo por vía judicial y perder un cliente para siempre, o bien dejarlo pasar y esperar a que vuelva el cliente con el tiempo.

 

Nuestra opinión es que si se puede y hay buen trato con la compañía, el seguro se pague de una sola vez, ya que pagar intereses no suele ser interesante. Sin embargo, si no hay mucha fiabilidad hacia la aseguradora, y no hay problema en pagar esos intereses, puede ser preferible pagar en varios plazos, ya que en caso de algún incumplimiento siempre se podrá hacer fuerza a base de devolver el recibo.

 

 

BENEFICIARIO

 

Si anteriormente aparecían una serie de personas a la hora de saber quien paga el recibo del seguro, y quién es el propietario de los bienes, ha llegado la hora de especificar quienes son los beneficiarios que pueden cobrar si pasa algo.

 

Este apartado merecería mayor atención si no fuera por un matiz: hay que tener mucho cuidado al especificar al beneficiario.

 

En principio, el asegurado es el que va a recibir las indemnizaciones que correspondan si ocurre algún siniestro, y ello por una simple razón, y es porque es el que está ASEGURADO, es decir, es la persona designada para cobrar.

 

Ahora bien, si a este asegurado le pasa algo (que muera, no vale que se quede incapacitado), entonces

 

¿Quién cobra?

 

Lo normal es no poner nada, y en tal caso serían "LOS HEREDEROS LEGALES", o lo que es lo mismo, lo que diga la Ley.

 

De esta manera, la persona favorecida será:

  • El cónyuge, en caso de matrimonio en régimen de gananciales

  • Los hijos si los hay y no existe cónyuge, o si lo hay pero el régimen es de separación de bienes.

  • Los padres, si no hay cónyuge, ni hijos, o hay cónyuge pero sin hijos y en régimen de separación de bienes.

  • O, en definitiva, lo que marque la ley, pues alguien tiene que recibir el dinero pues en caso contrario, se lo quedará la compañía.

Pero la cuestión realmente importante de este apartado es que, en cualquier caso, NO interesa poner como beneficiario a una PERSONA JURÍDICA, ya que en ese caso, HACIENDA se llevará una buena parte.

 

Por eso, en caso de duda, NO pongan nada, o de poner algo, piensen a quién les gustaría que fuese a parar el dinero.

 

En caso de estar en una situación especial en la que se desea que alguien en concreto NO se lleve el dinero, o que lo reciba una persona determinada, debe reflejarse dicha persona, con nombres y apellidos. Un seguro es un contrato privado entre dos partes, y como tal, no está sujeto a lo que dice la Ley sobre "herencias", es decir, que el usuario es libre de poner a quien quiera como beneficiario.

 

 

VIVIENDAS CON HIPOTECAS

 

Según la Ley de Regulación del Mercado Hipotecario y el Real Decreto 685/1982 que desarrolla dicha Ley, el único seguro obligatorio para suscribir una hipoteca es el de incendio.

 

Es decir, que LEY exige que TODA aquella propiedad inmobiliaria que se encuentre hipotecada, disponga, de forma OBLIGATORIA, un seguro de incendio.

 

Por ello, en las condiciones particulares, debe poner, EXPLÍCITAMENTE, la entidad bancaria a la cuál se le decen los derechos en el supuesto de incendio.

 

Ahora bien, otra cuestión distinta es que la propia entidad que concede el préstamo imponga una aseguradora (ya sea del mismo grupo, o de la que cobra comisión por acuerdos firmados entre ellas), puesto que es contrario al principio de reciprocidad y de equidad que reconoce la Ley 26/84 General de Defensa de los Consumidores y Usuarios, ampliada en su carácter protector hacia el consumidor a través de la Ley 7/1998 de Condiciones Generales de Contratación.

 

 

CLÁUSULAS ADICIONALES

 

Puede que en algunas compañías, además de todo lo que ya se ha indicado anteriormente, aparezcan otros artículos indicando aspectos más o menos extraños.

 

Dichos artículos se pueden hacer por varios motivos, y son:

  • Particularizar en el caso concreto algunos de los artículos de las Condiciones Generales.

  • Modificar algún artículo de las Condiciones Generales que ya se haya quedado obsoleto (esto es una auténtica chapuza, pues una compañía profesional debería editar unas nuevas Condiciones Generales).

  • Introducir artículos adicionales a nuestro caso concreto.

Interesa leerlos detenidamente, porque lo habitual es que ahí se expliquen circunstancias excluidas del seguro.

 

 

FIRMA Y SELLO

 

Como todo buen contrato, este debe estar firmado por las partes involucradas, tanto el tomador del seguro como la propia compañía (o su representante, el agente).

 

Si un contrato no está firmado, no tiene validez, salvo que mediante otros medios se demuestre lo contrario. Y esos otros medios es el justificante bancario de haber pagado el recibo, con la dirección de la vivienda asegurada, y el nombre de la compañía de seguros, así como el periodo de tiempo que cubre la aseguradora.