CONTINENTE

 

 

La expresión ''continente'' en las pólizas de seguros del hogar viene a expresar el conjunto de todos aquellos materiales que se utilizan para la construcción de una vivienda, tales como:

 

- Estructura

- Paredes, ventanas, puertas

- Instalaciones FIJAS de agua, calefacción, climatización, electricidad, sonido e imagen, telecomunicaciones...

- Aparatos y elementos FIJOS que sirven para el funcionamiento de dichas instalaciones, tales como calderas, calentadores, radiadores, enchufes, grifos, etc...

- Elementos fijos de decoración y ornato, tales como moquetas, solerías, persianas, techos de escayola, toldos, etc...

 

Es decir, todo aquello que tiene ''de serie'' una vivienda, y que se utilizó para su construcción, reforma, mejora o rehabilitación.

 

Del mismo modo, está incluido dentro del continente propiedades anexas, como las siguientes:

 

 

PARTICIPACIÓN EN LA COMUNIDAD

 

En viviendas que pertenecen a un edificio, regulado por la Ley de Propiedad Horizontal, y por ello, dentro de una Comunidad de Vecinos, también forma parte del ''continente'' la parte común del edificio, y que corresponde al asegurado en función del porcentaje o cuota de participación de la co-propiedad de la comunidad.

 

No obstante, dentro de la ''letra pequeña'' de las pólizas de seguros se suele especificar que:

  • Se indemnizará siempre y cuando no exista un seguro de la Comunidad que cubra el daño producido.

  • Para que surta efecto la cobertura, los Órganos de Gobierno de la Comunidad de Vecinos deberán acordar una cuota extraordinaria (''derrama'') para cubrir la contingencia.

En el 99% de las situaciones, esta cobertura NO se lleva a efecto, ya que la propia Comunidad dispone de su seguro. Es decir, se puede decir que sirve para proteger al asegurado en el supuesto de que la comunidad de vecinos no tenga seguro, o sea de baja calidad y no cubra determinados aspectos.

 

 

PROPIEDADES ANEXAS

 

Además de la propia vivienda en sí, esta puede estar formada, a veces, por propiedades anexas.

 

Las mas habituales son las siguientes:

  • En edificios de viviendas: garajes o plazas de aparcamiento y trasteros que pertenecen al asegurado. Las compañías suelen asegurarlos siempre y cuando dichas propiedades estén en el mismo bloque que la vivienda, o a lo sumo, en edificios anexos.

Tenga en cuenta que en estos casos, lo que se asegura es el ''continente'', es decir, la edificación, y no el ''contenido'' (p.e. un automóvil aparcado en la plaza de garaje).

  • En viviendas unifamiliares, adosados, casas y/o chalets individuales, están cubiertos las vallas y muros de separación, construcciones auxiliares (bodega, garaje...), piscinas, etc... que pertenezcan a la vivienda. Incluso las compañías atribuyen dentro de esta cobertura el césped en los jardines, los árboles...

 

 

VALOR ASEGURADO

 

El valor del bien asegurado se debe hacer, SIEMPRE, considerando el coste de reconstrucción o reparación del mismo, con los mismos materiales, suponiendo que se produjera una destrucción TOTAL.

 

Es decir, que en el valor asegurado NO se debe considerar:

  • El valor REAL de la vivienda, atendiendo a la oferta y la demanda en una hipotética compra / venta, ya que lo que se pretende es asegurar el valor de reconstrucción, no el valor del mercado.

  • El valor del terreno donde radica la vivienda, ya que dicho solar, en el peor de los casos (destrucción total del bien), siempre  estará ahí.

 

A modo de ejemplo, una vivienda de 80 metros cuadrados puede tener un valor de reconstrucción de aproximadamente 40.000 euros (según compañías, este valor puede ser un poco superior, o inferior, dependiendo de la calidad de acabado de la vivienda), cuando su valor en el mercado, en determinadas capitales de provincia, puede ascender a mas de 150.000 euros, siempre y cuando no se encuentre en un enclave o situación privilegiada, en cuyo caso...

 

En la mayoría de los casos, el cliente desconoce cuál es el valor de reconstrucción, por lo que las compañías disponen de estimaciones y tarificación adecuada para que, a través de los metros cuadrados construidos, o útiles, asignar un valor de reconstrucción, que será el valor asegurado.

 

Se suele diferenciar entre piso dentro de un edificio, y unifamiliar/adosado, entre vivienda de construcción normal, y aquella con materiales de lujo, asignando a cada situación un valor de reconstrucción por metro cuadrado.

 

Por ejemplo, las estimaciones medias o normales que suelen aplicar las compañías, son las siguientes (por metro cuadrado de construción):

  • Piso normal: 600 euros por metro

  • Unifamiliar/adosado normal, o piso de lujo: 750 euros por metro

  • Unifamiliar/adosado de lujo, chalet: 900 euros por metro

Remarcando que son unas valoraciones aproximadas y fruto de lo que esta web ha podido observar a través de las diferentes compañías, teniendo siempre, como marco de partida, la calidad y el gasto invertido en la construcción de una vivienda.

 

Por último, debe considerar, además, el valor de reconstrucción de los edificios anexos, como son los garajes, trasteros, etc, antes mencionados. Las compañías recomiendan asignar el 50% de la superficie construida para tarificarla. Hay compañías que dichos anexos los incluyen sin sobrecoste.

 

Por ejemplo, si su vivienda tiene 80 metros cuadrados, y su trastero 5, deberá asignar 82.5 metros en total. No obstante, en el supuesto de dependencias anexas, hay que contemplar compañía a compañía, ya que no todas aplican un baremo mas o menos definido.

 

 

CONSEJO

 

Valorar el dinero que vale el ''contenido'' puede ser relativamente fácil, ya que el cliente lo sabe, puesto que paga las facturas, una a una, de lo que compra. Sin embargo, tarificar lo que vale el valor de reconstrucción de una vivienda, si no se están dentro del gremio, es difícil. Por ello, la mejor opción es que usted le diga a la compañía cuántos metros útiles, o construidos (en función de lo que le pidan) tiene la vivienda, y especifique todas las propiedades anexas que posee (garaje, trastero, jardín...). La compañía de seguros le calculará el valor asegurado.

 

De no hacerlo así, puede incurrir en infraseguro o sobreseguro.